Nos gusta estar muertos

Nos gusta: sentir el dolor hasta los huesos. Dejar de respirar. Sufrir hasta el borde de la muerte para sentir que estamos vivos. Ahogarnos en la melancolía, beber hasta que sólo ella corra por nuestras venas. Desangrarnos lentamente y martirizar nuestras almas ingenuas.
Dejar todo por nada. Morir en vida, caminar sin rumbo fijo; con la mirada vacía. Ver nuestro rostro al espejo y descubrir que: no somos nada.
       Buscamos en los basureros algo de calor olvidado, algunos corazones podridos, alguna sonrisa marchita, una mirada fugaz.   Deglutamos la escoria de ellos, pensando que es lo mejor que nos pueden ofrecer, menospreciando el verdadero elixir que afuera existe.
       Nos gusta vivir en los abismos, olvidados por la luz, por el mundo, por los vivos.        Nos sentimos olvidados; siempre regresamos.
       Dejamos que el viento guié nuestro camino; nos gusta sentirnos así.        Nos gusta estar muertos.