Abismos

Uno nunca sabe qué es lo que va a pasar hasta que no se decida a darle la vuelta a la página. La imaginación nunca es suficiente. Se necesita vivir; lo que viene después es inexistente; las lágrimas, el dolor, la felicidad son infinitas, así como las posibilidades.
     No es salvar al ángel caído, es serlo.
   Regresar al lodo -de donde provenimos-, es lo más fácil. A fin de cuentas, es vivir la muerte.
    Tal vez lo que uno necesita más, de la vida, es el sufrimiento en todos los niveles, en todas las formas, así y sólo así, uno sabrá identificar la "divina" llegada de la felicidad y, con ella, una gran calma, en donde todo ya está dicho y hecho.
     Y tal vez uno sólo necesita encontrarse -y encontrarse solo-, y saber certeramente cómo es y cómo ser. Profundizar en nuestros propios abismos, de los que tenemos miedo a saltar en su interior, y gozar de ellos como el más dulce cáliz... el más dulce amor.