Feliz cumpleaños

XVIII-X-MMXVIII


Te regalé la existencia y te ofrezco una disculpa por ello; te extraje de mí, me fundí con otro, sin pensar ni en tu futuro, ni en las consecuencias del futuro mismo de la humanidad.
Te regalé la consciencia —no sé por qué—; ella que siempre me ha torturado. Enclaustrado en este trozo de carne —ahora, tú también estás en uno— que no deja de cambiar; que no para de preguntarse el ¿por qué?, o el ¿para qué?
Te obsequie la vida, quizá con la idea egoísta, para que, de alguna forma, tú puedas responder a todo esto que me purga e impide  ver la vida con los ojos de «los otros», esos que no sufren, esos que le encuentra respuesta a todo —hasta llegar a lo divino— o, al menos, prefieren forzarse a la ignorancia.
¿Quizá ni siquiera son capaces de preguntarse estas cosas?...
Ahora eres capaz de ser todo y nada a la vez. Y no es que me arrepienta de tu existencia, no —yo te amo con todo lo que soy, y de la ínfima manera de la que soy capaz; no hay día que no te piense; no hay momento en el que no sufra por ti—; me arrepiento del mundo que dejo en tus manos: Toda esa  «masa homínida», esa que querrá forzar tu pensar —tu ser puro— al de ellos, forzando tu ser hasta que los aceptes —siempre presionan y señalan, esa masa no se detiene jamás…—, y hasta que los reconozcas como «únicos», olvidándose, egoístas, de ti. Tú y yo lo sabemos: nadie lo es.
Para tu infortunio, la época que queda para tí, es la época de las «personas digitales», de las  «máscaras cibernéticas»; donde se coleccionan, en un dispositivo insensorial, rostros «hermosos» según el canon mediático; la época en donde no quieren aceptar que no son excepcionales; donde prevalecen los «blandos», además se les glorifica y protege...; en donde no importa más el conocimiento, sino la adoración al cuerpo, a lo externo, al egoísmo físico; la abominación que es el mismo hombre: deseoso siempre de superponerse, de manera absoluta, a toda existencia universal.
Este mundo, enfermo y en putrefacción, es el que te dejo —claro, yo no soy el responsable de ello— y sabes ¿qué?: puedes hacer lo que quieras con él…


Feliz cumpleaños. Con amor,




Papá.