El misterio de tu nombre

Y tú, ahí, en cada noche estrellada, en cada rostro, en todos mis parpadeos.
   Porque nunca dejé de quererte, cada día saboreaba tu ausencia; porque nunca dejé de buscar la calidez de esos ojos; única. Y te extraño sin saber que te extraño.
    Y te quiero.
    Tú, gracia; tú, misericordia; tú, compasión.
   Te extraño desde siempre... Mas me alejo, ¡oh, tú, coronada en laureles!, pues me pierdo y vivo sin juez. Mis raíces cimentadas están. Mi palpitar, como paloma, te corona.
   Y es a ti a quien siempre he buscado en la oscuridad de la noche; presente estás, porque te llevaste todo. Brillas.
   Y, si hablo, no es más que para llamarte a mí.    
   El significado de tu nombre no es un misterio.