Lluvia

Deseé la lluvia en invierno; ayer, vino a mí. 
    Y, cuando te busco, el cielo se nubla. 
   ¡Oh, lluvia!, la sed me devora, y yo ahogado en desesperanza. Ignorado, pues, por tus aguas. Fue mi alimento...
 El céfiro de tu mirada, indiferente, resquebraja toda mi certidumbre. Mas yo te contemplo; mis ojos rojos: mar.
  Un ave muerta dejo tras de mí. Y un cuervo halla cobijo en tu regazo.  
  Mi dulce y fría madrugada.